Neuroliderazgo: Ser líder ¿Una cuestión científica?

Entender qué hace que un empleado produzca más y esté más comprometido con su empresa y comprender por qué una persona tiene mayores dotes de liderazgo que otra es lo que intenta desgranar el neuroliderazgo, una nueva disciplina que estudia cómo se comporta el cerebro ante situaciones en las que uno debe ser líder. Esta nueva rama, nacida hace seis años, permite que los neurocientíficos contesten a preguntas que todo consultor o director de recursos humanos se hace a la hora de contratar o trabajar con gente, ha detallado a Efe la argentina Silvia Damiano, experta en inteligencia emocional y neurociencias aplicadas al liderazgo.

Se trata, en definitiva, de usar los conocimientos de la neurociencia para triunfar como líder. Por ejemplo, ahora todo el mundo habla de innovación y creatividad y la ciencia ha constatado que para que una persona tenga un momento creativo debe partir de un momento de relajación. Para Damiano, estamos viviendo, y más en una época de crisis, momentos de cambio en los modelos de liderazgo.

Hasta ahora, las empresas han optado por ocupar los cargos directivos con personas capaces de entender de números y habilidades para hacer rentable las inversiones, pero no es suficiente. “Un buen líder debe saber manejar su energía y saber inspirar y contagiar al otro”, asegura Damiano, quien recuerda que el líder es además un pilar imprescindible en la generación de compromiso. Diversos estudios, según Damiano, han demostrado que las personas que se encuentran muy ocupadas en su trabajo tienen una reducida capacidad para pensar sobre lo que piensan o necesitan los demás. Esto, habitualmente, provoca distancia entre jefes y el resto de los trabajadores, sobre todo cuando los primeros no actúan con mentalidad de equipo y piensan más en ellos mismos que en los demás. “Pensar en el otro demanda energía y foco, lo que es agotador”, afirma Damiano.

Esta experta del neuroliderazgo afirma, no obstante, que el liderazgo se puede “entrenar” y entre los primeros pasos está el de autoconocerse. Como ejemplo, relata que en una ocasión un directivo -de uno de los bancos más importantes de Australia-, al perder su bono, precisó de su ayuda. Damiano venía trabajando con parte de su equipo haciendo “coaching” (entrenamiento personal para conseguir una meta laboral específica), sesiones en las que este señor se negaba a participar. Una de las quejas de su equipo era precisamente la falta de comunicación efectiva con el jefe. Para convencerle, Damiano le grabó en uno de sus “interminables monólogos” ante su equipo y, tras visionar las imágenes, esta persona, asombrada de su actitud, accedió a participar del programa del que el resto de su equipo estaba ya participando. Y es que el líder, el jefe, según esta experta, es el responsable último del buen ambiente en el trabajo.

Según Damiano, otra de las cosas que hay que recuperar, es “la ética de las relaciones humanas”, la comunicación entre las personas, que se ha perdido en parte por las tecnologías. “Hay hábitos que se pueden cambiar, pero hay que crear el entorno para ello”, subraya.

Fuente: Efe

Ronny Ricaurte Triana

Eterno aprendiz. Autodidacta. Emprendedor creActivo. Promotor de creatividad, convencido de que la clave para enfrentar cualquier desafío es aprender a desaprender imaginando y haciendo muchas preguntas desde la mente de nuestro niño interior. Educador de vocación y profesión, interesado por el marketing y las neurociencias aplicadas: Neuroeducación, Neuromarketing, Neuroventas, Neuroliderazgo. Leader Brain de Idearemos

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